De Argentina a Bolivia, donde esta receta encontró su alma. Masa dorada, relleno jugoso y el punto justo de ají amarillo. Única, sabrosa y con historia.
La salteña boliviana es una de las grandes joyas de la cocina callejera del país. Aunque su nombre remite a Salta, en Argentina, fue en Bolivia donde esta receta tomó su forma definitiva y ganó personalidad propia.
Su rasgo más distintivo es el relleno jugoso, casi caldoso, encerrado en una masa ligeramente dulce y dorada. Ese contraste entre dulzor exterior, interior intenso y punto especiado la vuelve inconfundible.
En Liber nos interesa precisamente eso: no solo su sabor, sino su carácter. Es una empanada con historia, con identidad y con una forma muy particular de conquistar a quien la prueba.