La base del pancho sigue siendo la misma: una herencia europea que encontró en el Río de la Plata su versión más cotidiana, popular y callejera. Pero como todo clásico vivo, también admite variantes.
La salsa de queso lleva ese formato simple un paso más allá, aportando cremosidad, intensidad y un contraste que lo vuelve más goloso sin perder su identidad.
En Liber esa versión mantiene el espíritu del pancho de siempre, pero con un extra de textura y sabor. Mismo origen, otro impulso.